
Simancas: de encerrar prisioneros a custodiar documentos
El castillo de Simancas cambió el cautiverio por los archivos de la monarquía. Sus muros conservan la forma de una fortaleza y una organización pensada para guardar papeles.
Turismo del Misterio
Castillos, alcazabas, torres y recintos militares.

El castillo de Simancas cambió el cautiverio por los archivos de la monarquía. Sus muros conservan la forma de una fortaleza y una organización pensada para guardar papeles.

La fortaleza de Peracense se adapta al rodeno hasta confundirse con él. Sus recintos conservan depósitos de agua y una mazmorra instalada en una grieta natural.

Las dependencias de la fortaleza del Ebro muestran la vida del Temple y permiten distinguir su historia de las leyendas de ajusticiamientos.

Tres piedras reutilizadas en el extremo occidental de Gormaz han sido interpretadas como protección frente a los malos espíritus. La fortaleza conserva también la escala de una frontera califal.

Los restos del castillo de San Jorge permanecen bajo el mercado de Triana. Allí tuvo sede el tribunal inquisitorial sevillano y se organizaron sus cárceles y dependencias.

La fortaleza de Monleón conserva una torre de 37 metros y el recuerdo de un episodio de sometimiento nobiliario atribuido a Fernando el Católico.

La fortaleza de San Paio de Narla guarda el relato de Catalina de San Tiso, asesinada por su marido, y del prodigio que se atribuyó a su exhumación.

La fecha tradicional de Burgalimar cambió con las excavaciones. Descubre su origen almohade, las reformas cristianas y las huellas del cementerio.

La cripta de Santa Quiteria guardó reliquias de san Demetrio. Recorremos su historia, las voces de la tradición y la fortaleza románica de Loarre.

El castillo de Niebla permite enlazar la historia de los Guzmanes con las leyendas del buey del asedio y de las campanas de oro hundidas en el Tinto.

Bajo el castillo de Aracena aparecieron viviendas andalusíes. La arqueología permite seguir la historia del cerro asociado a una tradición templaria.

El castillo de Zorita conserva iglesia y cripta. El estudio de su cementerio identificó muertes violentas y una mujer entre los enterrados calatravos.