
La Serrana de la Vera: la cazadora de la cueva y el hombre que logró escapar
Información sobre la imagen
Luis Rogelio HM · CC BY-SA 2.0
- Autoría
- Luis Rogelio HM
- Título
- Garganta la Olla - 002 (30670677746)
- Créditos adicionales
- Garganta la Olla - 002
- Licencia
- CC BY-SA 2.0. Esta adaptación se ofrece bajo la misma licencia.
- Procedencia
- Ficha original en Wikimedia Commons
- Modificaciones
- Imagen redimensionada; variantes JPEG y WebP generadas.
Una cazadora conduce a los viajeros hasta su cueva, donde los esperan la cena y la muerte. En Garganta la Olla, el romance de la Serrana de la Vera conserva una huida, cruces en el camino y versiones que le atribuyen una fuerza fuera de lo humano.
Garganta la Olla, en Cáceres, conserva esta historia entre sus montes y la sierra de Tormantos. Una escultura la recuerda desde el mirador de la carretera de Cuacos. Lleva una ballesta y mira hacia el pueblo. Para conocer a la mujer que representa hay que seguir un relato que pasó de boca en boca, entró en el teatro del Siglo de Oro y cambió de detalles sin perder su cueva ni a sus muertos.
La mujer que salía al encuentro de los viajeros
El romance recogido en el siglo XVII por Gabriel Azedo de la Berrueza sitúa el encuentro en Garganta la Olla. El Proyecto sobre el Romancero Pan-Hispánico de la Universidad de Washington conserva esa versión: una mujer de cabellos trenzados bajo la montera, falda corta para moverse por el monte y una honda entre las manos. Es ella quien intercepta al viajero y lo lleva consigo.
El hombre cuenta lo ocurrido en primera persona. No empieza con la biografía de una muchacha ni con una explicación de sus crímenes, sino con el encuentro en el camino. La serrana conoce la sierra y decide el destino. Él pregunta cuando descubre las cruces, y ella reconoce los asesinatos con una media sonrisa. Después le anuncia que también puede matarlo cuando lo desee.
La franqueza de esa amenaza hace especialmente inquietante la invitación. No hay un secreto que el huésped vaya a descubrir al amanecer. Sabe ya con quién está, pero sigue hasta la cueva y participa en la preparación de la noche.
La cena y la puerta entreabierta
La cazadora le entrega yesca y pedernal para encender el fuego. Mientras él se ocupa de la lumbre, ella prepara la cena con las perdices y los conejos que lleva. La amenaza convive con los trabajos de un refugio de montaña: hacer fuego, disponer la comida y cerrar la entrada.
Cuando le ordena cerrar la puerta, el viajero aparenta obedecer. La deja entreabierta. Es un gesto pequeño dentro del romance, pero de él depende la huida. Más tarde se acuesta con la serrana y espera hasta que queda dormida. Sale con los zapatos en la mano para que no lo oiga y, una vez fuera, acelera el paso.
La versión de Azedo no necesita describir el asesinato de ninguno de los hombres anteriores. Las cruces ya han explicado el peligro. El relato se concentra en el que intenta evitar convertirse en otra señal del camino y en la distancia que consigue ganar antes de ser descubierto.
La persecución por las peñas
Después de andar más de una legua, el fugitivo vuelve la cabeza. La serrana viene detrás, saltando entre las piedras y bramando. Hasta entonces había dominado el encuentro con la palabra y con la amenaza; en la persecución aparece la criatura capaz de recorrer las peñas a una velocidad que el muchacho no puede ignorar.
En esta versión le pide que se detenga para llevar una carta a su padre y decirle que está bien. El hombre se niega: que busque otro mensajero o que vaya ella misma. El romance termina con ese rechazo. No cuenta una captura posterior ni permite seguir al caminante hasta una casa donde se ponga a salvo.
La petición de la carta deja una rareza que otras variantes resuelven de modo distinto. La mujer que ha amenazado con matarlo intenta ahora retenerlo mediante un encargo familiar.
Calaveras, una piedra y una madre que era yegua
Las versiones recopiladas por el folclorista Valeriano Gutiérrez Macías añaden otros detalles al refugio. En una de ellas aparecen huesos y calaveras; en otra, una de esas calaveras se ofrece al huésped para beber. La amenaza consiste en advertirle de que algún día otro podría beber de la suya.
También cambia la escapatoria. La serrana puede dormirse al sonido de la vihuela y después arrojar una piedra con la honda. El muchacho pierde la montera, pero se niega a recuperarla. Algunas variantes introducen un origen extraordinario: la madre de la mujer habría sido una yegua. La fuerza y el comportamiento de la cazadora quedan así ligados a una ascendencia animal.
Son versiones distintas del romance. Las calaveras del refugio y la carta al padre no tienen por qué aparecer juntas en una misma narración. Seguir cada texto por separado permite conservar sus sorpresas, en lugar de reunirlas todas en una única biografía.
Isabel, Gila y Leonarda
La tradición local identifica a la serrana con Isabel de Carvajal, abandonada antes de su boda por un hombre que iba a seguir una carrera eclesiástica. El relato explica que se retiró al monte y dirigió su venganza contra quienes encontraba. Así lo cuenta la web turística municipal al presentar el mirador.
El personaje cambia al pasar al teatro. José María Domínguez Moreno, en su estudio El mito de la Serrana de la Vera, distingue a Leonarda, la protagonista de Lope de Vega, de Gila, la de Luis Vélez de Guevara. Gila es de Garganta la Olla y su historia se liga a un capitán que la seduce y abandona. La obra de Vélez conduce a su castigo; la de Lope termina con perdón y matrimonio.
El nombre de Isabel pertenece, por tanto, a una de las formas locales de contar la leyenda. Gila y Leonarda tienen sus propias tramas literarias. Tampoco el desenlace teatral debe añadirse sin más al romance del caminante, que puede terminar mientras la serrana todavía lo persigue.
El romance que siguió cantándose en el pueblo
El Fondo de Música Tradicional de la Institución Milà i Fontanals del CSIC conserva una ficha dedicada al romance interpretado en Garganta la Olla para el programa Raíces, emitido el 30 de agosto de 1973. La entrada, preparada por Emilio Ros-Fábregas, identifica una entrevista con un vecino llamado don Antonio y una demostración del arrabel, un instrumento de una cuerda.
Según esa ficha, don Antonio acompaña después a un cantante cuyo nombre no aparece identificado. La grabación permite localizar una transmisión concreta del relato, con su música y sus intérpretes, más allá de las adaptaciones teatrales o las páginas dedicadas al personaje.
El mirador y la ruta hacia la cueva
La estatua de bronce del mirador es obra de Evaristo García y fue encargada en 2005. Turismo de Garganta la Olla sitúa el lugar en la EX-391, carretera hacia Cuacos y Yuste. Desde allí se observa el pueblo y el relieve en el que se cuenta la leyenda.
La cueva tradicional requiere otro recorrido. La ruta municipal RT02 parte de la plaza Diez de Mayo: son doce kilómetros circulares y 650 metros de desnivel, clasificados como dificultad alta. No debe confundirse con el acceso al mirador de la carretera. Antes de subir, consulta el estado del itinerario con la oficina de turismo, en el 927 17 97 06; el punto del mapa de esta ficha corresponde al mirador de la estatua.
Acceso y visita
La leyenda de la Serrana de la Vera | Territorio Extremadura

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Fotografías
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Fotografía: Luis Rogelio HM · Garganta la Olla - 002 (30670677746) · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons. Garganta la Olla - 002. Esta versión de la fotografía se ofrece bajo la misma licencia CC BY-SA 2.0.
Información de la licencia
Versión adaptada para esta web.
Preguntas para preparar esta visita
¿Dónde está el mirador de la Serrana de la Vera?
En la carretera EX-391, entre Garganta la Olla y Cuacos de Yuste, en la provincia de Cáceres. Allí se encuentra la escultura de bronce de Evaristo García. El punto del mapa de esta ficha corresponde a ese mirador de carretera.
¿Por qué aparecen cruces en el romance de la Serrana?
En la versión recogida por Azedo, el viajero pregunta por las cruces que ve al acercarse a la cueva. La serrana le responde que corresponden a hombres a los que ha matado y le anuncia que puede hacer lo mismo con él. Es un motivo del relato, no un inventario arqueológico de tumbas.
¿Cómo consigue escapar el caminante?
En el romance de Azedo deja la puerta entreabierta, espera a que la serrana se duerma y sale con los zapatos en la mano. Cuando ella lo persigue e intenta detenerlo con el encargo de llevar una carta, él se niega. Otras versiones introducen instrumentos musicales o una piedra lanzada con la honda.
¿Se puede llegar a la cueva desde el mirador en un paseo corto?
La ruta municipal hacia la cueva es la RT02, circular desde la plaza Diez de Mayo: 12 km y 650 m de desnivel, con dificultad alta. Es distinta del acceso al mirador de la estatua. Confirma las condiciones del sendero con turismo antes de subir; no se dispone aquí de una comprobación actual sobre el terreno.
¿Hay una grabación antigua del romance cantado en Garganta la Olla?
Sí. El Fondo de Música Tradicional del IMF-CSIC cataloga una interpretación incluida en Raíces, emitido el 30 de agosto de 1973. La ficha de Emilio Ros-Fábregas identifica a don Antonio como acompañante con arrabel y deja sin identificar al cantante.
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Prepara tu visita
Mirador de la Serrana de la Vera
- Ubicación
- Garganta la Olla · Cáceres
- Dirección y acceso
- Mirador de la Serrana, carretera EX-391 hacia Cuacos de Yuste, 10412 Garganta la Olla, Cáceres.
- Información oficial
- Consultar la web ↗
- Terreno y escaleras
- El mirador de carretera y la subida a la cueva son visitas distintas. La ruta municipal RT02 es de montaña y dificultad alta; no se ha comprobado su estado actual sobre el terreno.
El punto sitúa el enclave; no garantiza una entrada transitable ni una ruta autorizada para vehículos.
Mirador de la EX-391 con la estatua, no el mirador de montaña ni la cueva de la ruta RT02. Coordenadas OSM contrastadas con el mapa enlazado por Turismo municipal y la geolocalización de la fotografía de Commons.
Coordenadas y fuente de ubicación
Punto de referencia del lugar. Latitud 40.112430; longitud -5.771650.
Consultar la fuente cartográfica ↗Antes de ir
Punto de visita: mirador exterior con la estatua de la Serrana. La web municipal describe acceso por la EX-391 y una alternativa a pie desde el puente a Cuacos. La ruta RT02 hacia la cueva es un recorrido diferente, circular, de 12 km y 650 m de desnivel, clasificado como dificultad alta. Consultar el estado del sendero con turismo antes de realizarlo. No se trasladan horarios de la oficina al mirador ni se promete apertura o accesibilidad comprobada sobre el terreno.
Fuente de la información práctica ↗ · Comprobada el
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Revisión histórica: · Fuente consultada



