
La monja del Museo de las Ciencias: el relato de un vigilante nocturno en Cuenca
Un vigilante nocturno está en el origen del relato de la monja del Museo de las Ciencias. El edificio ocupa dependencias religiosas y un antiguo asilo.
Turismo del Misterio
Artículos sobre historia, patrimonio y leyendas en Cuenca.

Un vigilante nocturno está en el origen del relato de la monja del Museo de las Ciencias. El edificio ocupa dependencias religiosas y un antiguo asilo.

Diego consiguió una cita con Diana junto a las Angustias. Un relámpago reveló sus patas de cabra y la leyenda dejó una marca en la Cruz de los Descalzos.

Una cierva con un proyectil, animales naturalistas y signos esquemáticos comparten la roca de Peña del Escrito. Sus paneles fueron utilizados en épocas distintas.

La leyenda de Alarcón explica unas manchas de la muralla con un asesinato. El cuerpo de un sicario habría acabado mezclado con la argamasa del castillo.

Los niveles inferiores de Garcimuñoz se utilizaron como cementerio. La excavación devolvió las estancias de un castillo anterior al que levantó Juan Pacheco.

Una ventana de la capilla de Belmonte se asocia a la huida de Juana la Beltraneja. La leyenda acompaña al castillo que después restauró Eugenia de Montijo.

Una tradición sitúa el funeral de Viriato sobre el Tormo Alto. Las rocas de la Ciudad Encantada tienen también una historia que comenzó bajo un mar cretácico.

Uclés fue casa de la Orden de Santiago y lugar de enterramiento de los Manrique. Sus dependencias acabaron utilizadas como hospital, campo de reclusión y prisión.

Pedro Morales buscó bajo un cerro el tesoro que había visto en sueños. La Mora Encantada escondía una mina romana de yeso transparente en Torrejoncillo del Rey.

La boca de la Ramera se abre en un escarpe sobre el Guadiela. La cueva guarda huellas antiguas y formaciones minerales; la senda permanece cerrada por seguridad.

El mosaico de Noheda narra la carrera de Pélope por casarse con Hipodamía. La villa conserva el lujo de un propietario cuya identidad sigue sin resolverse.

Bajo la plaza romana de Valeria se ocultaban grandes reservas de agua. El ninfeo abría sus nichos al borde del foro, sobre las hoces del Gritos y el Zahorra.