
Agramonte: las voces del sanatorio abandonado del Moncayo
El antiguo sanatorio cerró en 1978. Su historia asistencial y los relatos posteriores de voces y presencias han convertido Agramonte en una referencia del misterio aragonés.
Turismo del Misterio
Apariciones, fantasmas, fenómenos insólitos y criaturas de la tradición: testimonios y relatos con sus fuentes y límites.

El antiguo sanatorio cerró en 1978. Su historia asistencial y los relatos posteriores de voces y presencias han convertido Agramonte en una referencia del misterio aragonés.

En noviembre de 1934, una cocina de Gascón de Gotor atrajo a policías, periodistas y curiosos. El archivo municipal conserva referencias al episodio de la hornilla parlante.

En 1928, César Morán anotó en Avedillo la tradición de un vecino llamado Vicente al que se atribuía una fada. El catálogo del Museo Etnográfico conserva aquella referencia.

Un mendigo, un horno y dos campanas que intentaron sacar con bueyes. Las versiones orales de Sanabria cuentan con detalles distintos la desaparición de Valverde de Lucerna.

Leokadi intentó dar tres vueltas a Santa María de Ondarroa y acabó entre sus fantasmas de piedra. La leyenda del cortejo y su regreso durante las fiestas.

El palacio de las Brujas de Güeñes quedó inacabado en el siglo XVIII. Un testamento legendario, muertes y sollozos acompañan sus torres sin cubierta.

Un estudiante de anatomía, un pacto y una muerte anunciada a los tres días. La leyenda del sillón del Diablo sigue vinculada a una pieza del Museo de Valladolid.

José Zorrilla contó una visita infantil a una habitación cerrada y el reconocimiento posterior de un retrato. La abuela Nicolasa sigue en la memoria de su casa natal.

En julio de 1915, una casa del Esparto reunió a curiosos, policías y periodistas por unos golpes de origen desconocido. El caso llegó a provocar altercados.

Los vigilantes de La Cigüeña contaron encuentros, ruidos y movimientos del ascensor en 1990. La figura de una mujer vestida de rosa quedó unida a la antigua maternidad.

Alonso Berruguete murió en el Hospital de Tavera mientras trabajaba en el sepulcro del cardenal. Ese vínculo acompaña a los relatos sobre su regreso al edificio.

Dos muertes aterrorizan a la guarnición en una leyenda publicada en 1923. El capitán entra solo en San Servando y nunca revela quién se ocultaba dentro.