
Santo Domingo de Soria: el demonio al oído de Herodes
La portada de Santo Domingo reúne una rara imagen de la Trinidad y escenas donde el mal toma forma visible. Un pequeño demonio acompaña a Herodes en la matanza de los Inocentes.
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La portada de Santo Domingo reúne una rara imagen de la Trinidad y escenas donde el mal toma forma visible. Un pequeño demonio acompaña a Herodes en la matanza de los Inocentes.

El cerro del Castro conserva la ciudad arévaca y romana anterior a Osma. Su red de agua, las casas y una atalaya medieval muestran ocupaciones sucesivas del mismo lugar.

Una escalera dentro del muro conduce al púlpito del refectorio de Huerta. La visita reúne ese comedor gótico, las tumbas del claustro y las dependencias de los conversos.

La fortaleza de El Coronil protege un antiguo manantial. En sus leyendas aparecen un centinela que espera a su amada y un tesoro ligado a la noche de San Juan.

Una excavación que parecía revelar una villa terminó identificada como un conjunto termal público. Mármoles, piscinas y mosaicos conservan parte de su funcionamiento.

Santa María de las Cuevas reúne un hallazgo mariano tradicional, la estancia de los restos de Colón y los hornos de una fábrica de loza instalada en el monasterio.

El monasterio de Santiponce fue panteón de los Guzmán y foco de la Reforma. Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera salieron de aquella comunidad perseguida.

Un bloque de mármol con un rebaje ocupa el centro de la cámara de Matarrubilla. Su función ceremonial y su colocación forman parte de las preguntas sobre el monumento.

Una villa de Aguilafuente se convirtió en cementerio tras quedar en ruinas. Sus mosaicos y los hallazgos funerarios se explican en el Aula Arqueológica de San Juan.

San Miguel conserva sus espacios románicos dentro de una fortaleza episcopal. El encierro de Antonio Pérez añade un episodio de intriga política a Turégano.

El castillo de los Fonseca combina defensa, decoración mudéjar y una sala de acústica singular. Su historia se lee en el foso, las torres y las huellas de sus reformas.

Una antigua residencia de recreo conserva armaduras mudéjares, heráldica real y un retablo flamenco. San Antonio el Real permite seguir su transformación en monasterio.