
Guadamur: la fortaleza de los Ayala y sus habitaciones recuperadas
El castillo de Guadamur reúne torre del homenaje, aljibe y dependencias residenciales. Las restauraciones forman parte de la historia de esta propiedad privada.
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El castillo de Guadamur reúne torre del homenaje, aljibe y dependencias residenciales. Las restauraciones forman parte de la historia de esta propiedad privada.

El castillo de Valderrobres se levantó alrededor de una roca y conservó comunicaciones con la iglesia. Sus salas permiten seguir la vida de una residencia episcopal.

La leyenda de Omar y Abdalá relaciona las torres de San Martín y El Salvador con una competición amorosa. Dentro de esta última, la escalera sube entre dos muros.

Un mosaico de Urrea de Gaén conservó parte del combate contra la Quimera. La villa que lo albergaba tenía también una gran instalación para producir aceite.

Galerías, ventanas de trabajo y canales abiertos forman el acueducto que llevaba agua del Guadalaviar a Cella. Varios sectores permiten seguir su trazado.

En Azaila quedan calles, termas y un templo con esculturas de bronce. La ciudad fue destruida tras un asedio, pero su nombre antiguo sigue sin conocerse.

El santuario de Mitra añade interés a la villa de Altafulla, aunque todavía no se incluye en su itinerario visitable.

La columna testigo muestra el volumen excavado para obtener piedra romana; el recorrido exterior se distingue del interior cerrado.

Las torres de plantas diferentes acompañan la historia de los derechos disputados entre los Montcada y los hospitalarios.

Una bañera de pórfido forma parte del sepulcro de Pedro el Grande en un monasterio sin comunidad monástica actual.

El panteón de la monarquía aragonesa conserva la memoria de sus enterramientos y de las reconstrucciones escultóricas del siglo XX.

La entrada de San Saturio atraviesa una cueva antes de subir a la capilla barroca. La tradición cuenta que Prudencio llegó hasta el santo cruzando el Duero con la ropa seca.