Montealegre del Castillo · Albacete

Cerro de los Santos: los devotos de piedra y el enigma de un santuario ibérico

Información sobre la imagen

jacinta lluch valero from madrid * barcelona...., (España-Spain) · CC BY-SA 2.0

Autoría
jacinta lluch valero from madrid * barcelona...., (España-Spain)
Título
Gran Dama Oferente del Cerro de Los Santos
Licencia
CC BY-SA 2.0. Esta adaptación se ofrece bajo la misma licencia.
Modificaciones
Imagen redimensionada; variantes JPEG y WebP generadas.

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En un cerro de Montealegre del Castillo aparecieron cientos de ofrendas con forma humana. Sus figuras permiten acercarse a un culto de aguas y divinidades todavía lleno de preguntas. Después llegaron el relojero de Yecla, las falsificaciones y una controversia que alcanzó los museos europeos.

Alguien subió a este cerro con la imagen de una mujer que sujetaba un vaso entre las manos. Otros dejaron cabezas, figuras masculinas, joyas o recipientes. Las ofrendas se acumularon durante generaciones en un santuario del sureste de Albacete cuyo nombre conserva aquella multitud de piedra: Cerro de los Santos. Cuando las esculturas comenzaron a circular por los museos del siglo XIX, trajeron consigo dos preguntas muy distintas. A qué divinidad se habían dirigido aquellos devotos y cuáles de las piezas que salían a la venta eran realmente antiguas.

Un lugar sagrado junto al camino de Yecla

El yacimiento pertenece a Montealegre del Castillo, cerca del límite con Murcia. Es un pequeño promontorio junto a la Cañada de Yecla, en un territorio de paso entre el litoral levantino y las tierras del interior. Su importancia no se explica por una gran ciudad construida alrededor: los investigadores destacan precisamente su separación respecto de los principales núcleos de población.

La actividad religiosa está documentada desde el siglo IV antes de nuestra era y continuó en época romana. Aquel espacio recibió devotos y objetos antes de adquirir la arquitectura monumental de su última etapa. Las esculturas son la parte más llamativa del conjunto, pero el santuario también entregó materiales menos espectaculares: fíbulas, anillos y cerámicas. Había distintas maneras de presentarse ante la divinidad, y no todas exigían pagar una estatua.

Dejar una figura para seguir presente

Un exvoto es una ofrenda vinculada a una petición o al agradecimiento por un favor. En el Cerro de los Santos, muchos tomaron forma humana. El arqueólogo Oliver Jaeggi interpreta estas imágenes como la presencia duradera del donante en el recinto: la persona se marchaba, mientras su representación permanecía bajo la protección divina. Esa idea cambia la manera de observar las piezas. La figura no se limitaba a recordar a alguien; prolongaba su relación con el lugar sagrado.

Jaeggi plantea también, por comparación con el mundo griego, que el santuario pudo servir para exhibir posición social y política. Los vestidos y adornos adquieren así otra dimensión. Una mujer representada con sus mejores galas expresaba devoción, pero también mostraba cómo quería ser reconocida. En las vitrinas vemos cuerpos inmóviles; en origen formaron parte de una comunidad que hacía visibles sus vínculos, sus diferencias y sus esperanzas.

La Gran Dama y el vaso que no suelta

La Gran Dama Oferente, conservada en el Museo Arqueológico Nacional, concentra buena parte de esa fuerza. Mira de frente, lleva prendas superpuestas y sostiene un pequeño recipiente con ambas manos. El manto, los collares y el peinado recibieron un trabajo minucioso. La espalda, en cambio, está mucho menos elaborada: la presentación frontal importaba especialmente.

El gesto del vaso se repite en otras ofrendas del santuario. Un estudio del museo sobre la pareja de oferentes analiza las diferencias entre las actitudes masculinas y femeninas: en determinadas series, las mujeres mantienen el recipiente con las dos manos, mientras los hombres lo llevan a un lado y recogen el manto con la otra. Un fragmento de brazos o de manos puede aportar información que una mirada apresurada pierde. Las figuras comparten una ceremonia, aunque no todas la representan del mismo modo.

El agua y la diosa que asoma en una cerámica

La interpretación del Museo de Albacete relaciona la peregrinación al cerro con unas aguas consideradas medicinales. Dentro de esa lectura, las ofrendas darían continuidad al agradecimiento de quienes acudían buscando alivio. La importancia religiosa del agua ayuda a entender por qué un promontorio apartado pudo reunir tanta devoción.

Otra pieza obliga a levantar la vista desde los fieles hacia la destinataria del culto. Un fragmento de cerámica, presentado por el museo en la exposición «150 años con los íberos», muestra una cabeza femenina coronada acompañada por símbolos, entre ellos un ave y una estrella. Se interpreta como la aparición parcial de una divinidad ascendente. Las figuras femeninas sentadas en tronos han alimentado también la lectura de una diosa. El museo propone una relación con Pales, ligada a la fecundidad y los animales, a partir del nombre antiguo Ad Palem. Es una vía de interpretación para un culto que todavía se reconstruye reuniendo indicios.

El templo que volvió a encontrarse bajo un templo perdido

Los excavadores del siglo XIX reconocieron un edificio y dibujaron sus restos. Después desaparecieron sus sillares, y durante mucho tiempo la arquitectura pareció reducida a la documentación antigua. En 1929 se levantó un obelisco conmemorativo que pasó a señalar el lugar. La imagen actual del cerro debe mucho a esa pérdida: no ofrece la silueta de un templo en pie.

Las investigaciones retomadas a finales de 2013 añadieron una sorpresa. El equipo de Sebastián Ramallo, de la Universidad de Murcia, con Francisco Brotóns y Rubí Sanz, volvió a identificar recortes en la roca relacionados con la cimentación. La comunicación publicada por SINC en 2014 explica que pudieron precisar el emplazamiento de un templo de planta itálica de finales del siglo I antes de nuestra era. Lo que faltaba en altura conservaba huellas por debajo. El trabajo incluyó prospecciones del entorno para estudiar la relación del santuario con otros asentamientos.

El relojero de Yecla y los santos añadidos

La segunda historia del cerro transcurre entre compradores y coleccionistas. Vicente Juan y Amat, conocido como el relojero de Yecla, intervino en las excavaciones y en la venta de esculturas al Museo Arqueológico Nacional. Entre las piezas que circularon había obras antiguas, falsificaciones completas y figuras auténticas retocadas con elementos nuevos. Se añadieron soles, estrellas e inscripciones: detalles capaces de volver una piedra mucho más sugerente para quien buscaba descifrarla.

El catálogo CER.es introduce una precisión importante sobre Amat: recoge la interpretación de que pudo actuar como comprador y vendedor de las falsificaciones, sin haberlas esculpido personalmente. Su protagonismo en el negocio no identifica por sí solo las manos que tallaron cada pieza. La mezcla resultó especialmente dañina porque estaba en juego el reconocimiento de un arte que los especialistas apenas empezaban a definir.

Veintinueve moldes viajaron a Viena

En 1873, el Cerro de los Santos llegó a la Exposición Universal de Viena mediante veintinueve vaciados. Teresa Chapa y Julio González Alcalde estudiaron este episodio en la revista Lucentum. Las esculturas atrajeron comparaciones con figuras del sur de Rusia que también sostenían recipientes. La semejanza del gesto animaba a buscar parentescos entre culturas lejanas.

Pero entre las adquisiciones del museo se habían colado falsificaciones. La discusión sobre su autenticidad acompañó a unas piezas que se presentaban como testimonio de una cultura peninsular hasta entonces poco conocida. El santuario tenía ya un enigma antiguo, el de sus creencias, y otro contemporáneo: separar la ofrenda ibérica de las aportaciones del mercado de antigüedades.

Qué buscar en el cerro y qué buscar en el museo

La visita al enclave y la observación de sus esculturas son experiencias diferentes. Sobre el terreno interesa reconocer el promontorio, su relación con la cañada y el obelisco de 1929. Para los rostros, los mantos y las manos hay que acudir a las colecciones museísticas. Antes del desplazamiento conviene consultar las condiciones de acceso; la documentación revisada no permite fijar un horario actual ni asegurar un servicio regular de visitas guiadas.

La Gran Dama también tuvo una vida posterior en el arte. La exposición «Picasso íbero», del Centro Botín, relacionó su gesto con la «Dama oferente» que Picasso modeló en 1933. A mucha distancia de Montealegre, una figura volvía a presentar una ofrenda. En la pieza antigua, el recipiente sigue sujeto entre esas manos largas que han sobrevivido mejor que el propio templo.

Acceso y visita

Atención al acceso. No se ha confirmado el régimen actual de paso por las fincas del entorno ni un acceso público habilitado. Consultar antes de entrar; no extraer ni manipular materiales arqueológicos. No accedas sin la autorización que corresponda.

Una dama de alta alcurnia en el Cerro de los Santos

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Fotografía

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Preguntas para preparar esta visita

¿El Cerro de los Santos está en Albacete o en Murcia?

El yacimiento pertenece al término municipal de Montealegre del Castillo, en Albacete, cerca del límite con Murcia y del camino hacia Yecla. No debe confundirse con el Monte Arabí de Yecla, otro enclave próximo que tiene su propia ficha.

¿Las estatuas del Cerro de los Santos representan santos cristianos?

Son figuras del mundo ibérico relacionadas con un santuario anterior al cristianismo. Muchas se interpretan como exvotos que representaban a sus donantes. El nombre del cerro quedó asociado a la aparición de aquellas figuras de piedra, como explica el catálogo de Picasso íbero del Centro Botín.

¿Dónde se conserva la Gran Dama Oferente?

El original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Es una figura frontal que sostiene un recipiente entre ambas manos, con prendas, collares y peinado trabajados con detalle. No se encuentra expuesta sobre el propio cerro.

¿Todas las piezas relacionadas con el santuario eran falsas?

No. El conjunto incluye esculturas antiguas, junto con piezas falsas y obras originales modificadas en el siglo XIX. CER.es documenta esa mezcla y el papel de Vicente Juan y Amat en su comercialización. La discusión sobre las falsificaciones no convierte en falsas todas las ofrendas del yacimiento.

¿Se puede ver el templo durante una visita?

No hay un templo completo en pie. El obelisco de 1929 señala el lugar y las investigaciones modernas identificaron huellas de cimentación en la roca. Antes de ir deben confirmarse las condiciones de acceso; no se han comprobado horarios ni un servicio estable de visitas guiadas.

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Santuario del Cerro de los Santos

Dirección y acceso
Cerro de los Santos, junto al corredor Montealegre del Castillo–Yecla, término municipal de Montealegre del Castillo, Albacete.
Información oficial
Consultar la web ↗
Accesibilidad
No se ha verificado un itinerario accesible ni servicios adaptados en el enclave.

El punto sitúa el enclave; no garantiza una entrada transitable ni una ruta autorizada para vehículos.

Marcador del yacimiento en Mapcarta, basado en el nodo 3900187357 de OpenStreetMap. Coincide con el promontorio junto a la Cañada de Yecla descrito por las fuentes arqueológicas. No identifica un acceso habilitado ni acredita permiso de paso.

Coordenadas y fuente de ubicación

Punto de referencia del conjunto o paraje. Latitud 38.732700; longitud -1.269420.

Consultar la fuente cartográfica ↗

Antes de ir

La documentación sitúa el santuario en un promontorio junto a la Cañada de Yecla, señalado por un obelisco de 1929. La visita sobre el terreno no equivale a ver un templo conservado en altura ni las esculturas originales. Las piezas se estudian en colecciones museísticas, especialmente el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de Albacete. No se han confirmado horario vigente, permiso de acceso por las fincas, reserva, aparcamiento habilitado, precio ni servicio regular de visitas guiadas. Consultar con el Ayuntamiento de Montealegre del Castillo antes de desplazarse; el marcador geográfico no debe usarse como una ruta de acceso autorizada.

Fuente de la información práctica ↗ · Comprobada el

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