
El Salvador de Teruel: dos torres, dos alarifes y una rivalidad
La leyenda de Omar y Abdalá relaciona las torres de San Martín y El Salvador con una competición amorosa. Dentro de esta última, la escalera sube entre dos muros.
Turismo del Misterio
Iglesias, ermitas, santuarios y espacios religiosos.

La leyenda de Omar y Abdalá relaciona las torres de San Martín y El Salvador con una competición amorosa. Dentro de esta última, la escalera sube entre dos muros.

Una bañera de pórfido forma parte del sepulcro de Pedro el Grande en un monasterio sin comunidad monástica actual.

El panteón de la monarquía aragonesa conserva la memoria de sus enterramientos y de las reconstrucciones escultóricas del siglo XX.

La entrada de San Saturio atraviesa una cueva antes de subir a la capilla barroca. La tradición cuenta que Prudencio llegó hasta el santo cruzando el Duero con la ropa seca.

La portada de Santo Domingo reúne una rara imagen de la Trinidad y escenas donde el mal toma forma visible. Un pequeño demonio acompaña a Herodes en la matanza de los Inocentes.

Una escalera dentro del muro conduce al púlpito del refectorio de Huerta. La visita reúne ese comedor gótico, las tumbas del claustro y las dependencias de los conversos.

Santa María de las Cuevas reúne un hallazgo mariano tradicional, la estancia de los restos de Colón y los hornos de una fábrica de loza instalada en el monasterio.

El monasterio de Santiponce fue panteón de los Guzmán y foco de la Reforma. Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera salieron de aquella comunidad perseguida.

Una antigua residencia de recreo conserva armaduras mudéjares, heráldica real y un retablo flamenco. San Antonio el Real permite seguir su transformación en monasterio.

A orillas del Eresma, El Parral reúne una devoción anterior al monasterio, la leyenda de un duelo y un gran conjunto funerario renacentista.

Santo Toribio guarda el Lignum Crucis y la memoria de Beato de Liébana. Un oso y un toro aparecen en la leyenda que explica la construcción de su iglesia.

Antes de la basílica, la imagen de Candelaria estuvo en una cueva junto al mar. Achbinico conserva la historia de aquel culto y huellas de ocupación indígena.