
La Bastida de les Alcusses: la ciudad que ardió y dejó un guerrero de bronce
La Bastida ocupó una loma de Moixent durante el siglo IV antes de nuestra era. Sus puertas, armas y objetos escritos conservan preguntas sobre el final del poblado.
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La Bastida ocupó una loma de Moixent durante el siglo IV antes de nuestra era. Sus puertas, armas y objetos escritos conservan preguntas sobre el final del poblado.

Junto al Huso quedan las murallas, los barrios y la alcazaba de una ciudad andalusí. Su identificación antigua sigue siendo una de las preguntas del yacimiento.

El poblado de San Antonio creció desde lo alto del cerro de San Cristóbal. Sus casas escalonadas, una gran torre y la balsa permiten seguir la vida de una comunidad ibérica.

Los Toricos del Navazo se pintaron sobre el rodeno de Albarracín. El panel reúne animales y arqueros añadidos en fases diferentes, con una larga historia de estudio.

Escenas bíblicas y de caza cubren una sala romana cuya función continúa abierta a distintas hipótesis de investigación.

Escipión Emiliano rodeó Numancia hasta forzar su caída en 133 antes de nuestra era. En el cerro de Garray se superponen la ciudad celtibérica y la población romana posterior.

Casas, pasos y canales fueron excavados en la arenisca de Tiermes. La ciudad conserva también un acueducto con galería subterránea y la memoria funeraria de Carratiermes.

El anfiteatro y los mosaicos de Itálica conservan una ciudad de espectáculos, mitos y dioses. El recinto visible corresponde sobre todo a su ampliación con Adriano.

El santuario en terrazas de Munigua domina una ciudad romana entre dehesas. Su relación con Fortuna y Hércules convive con la vieja denominación de Castillo de Mulva.

El foro de Julióbriga acabó convertido en cementerio. La Domus de Retortillo reconstruye una casa romana con el altar donde se rendía culto a los dioses del hogar.

Dieciocho ciervas dominan las paredes de Covalanas. Sus contornos se construyeron con marcas rojas, en una galería que conserva la oscuridad del monte Pando.

Un antropomorfo con un brazo levantado y una larga cola destaca en Hornos de la Peña. Caballos y bisontes grabados llenan otros sectores de esta cueva cántabra.