
El Alma de Tacande: la cuna, las voces y la confesión de Ana González
La tradición palmera sitúa en 1628 una cuna que se movía sola y voces que pidieron la presencia de fray Juan Montiel. El relato conserva nombres y promesas pendientes.
Turismo del Misterio
Artículos sobre historia, patrimonio y leyendas en Santa Cruz de Tenerife.

La tradición palmera sitúa en 1628 una cuna que se movía sola y voces que pidieron la presencia de fray Juan Montiel. El relato conserva nombres y promesas pendientes.

Una niña entra en una cueva del barranco de Badajoz y regresa sin haber envejecido. La leyenda tiene varias versiones sobre su acompañante y el tiempo transcurrido.

Las obras de la plaza de España descubrieron muros de una fortaleza demolida. El centro subterráneo conserva esos restos y el cañón El Tigre, unido a la memoria de Nelson.

Un enterramiento individual secundario añade preguntas a una cavidad utilizada como hábitat estacional. La tradición la relaciona con los menceyes de Icod.

Antes de la basílica, la imagen de Candelaria estuvo en una cueva junto al mar. Achbinico conserva la historia de aquel culto y huellas de ocupación indígena.

En Garafía, a casi 2.400 metros, un conjunto de telescopios estudia el cielo con instrumentos muy distintos. El Gran Telescopio Canarias es una de sus instalaciones.

En la cima de Agando se hallaron piedras talladas relacionadas con posibles ritos indígenas. El roque conserva una historia que se observa desde los miradores.

La historia de Gara y Jonay comparte la cumbre con un santuario indígena donde se quemaron partes de animales. Dos relatos distintos llevan hasta el Alto de Garajonay.

Los grabados benahoaritas se reparten por rocas y barrancos del norte de La Palma. Sus posibles vínculos con el agua añaden una lectura religiosa al conjunto.

Inscripciones líbico-bereberes, concheros y estructuras de reunión forman un paisaje arqueológico abierto al Mar de las Calmas, en El Hierro.

Diez cuevas y una estación de grabados conservan parte de la vida benahoarita. Belmaco abrió en el siglo XVIII una discusión sobre aquellos signos de piedra.

Heyerdahl convirtió las construcciones de Chacona en una pregunta sobre los océanos. La arqueología y las orientaciones solares añadieron otras líneas al debate.