
Mari en Murumendi: la mujer que quemó sus ataduras y volvió a la montaña
Mari cruza el cielo como una hoz de fuego y habita en Murumendi. Una leyenda de Beasain cuenta su huida después de que intentaran llevarla atada a la iglesia.
Turismo del Misterio
Artículos sobre historia, patrimonio y leyendas en Gipuzkoa.

Mari cruza el cielo como una hoz de fuego y habita en Murumendi. Una leyenda de Beasain cuenta su huida después de que intentaran llevarla atada a la iglesia.

En 1931, una colina de Ezkioga reunió a miles de personas que esperaban ver a la Virgen. Los trances, las fotografías y las prohibiciones dejaron un archivo.

Bajo Santa Elena aparecieron 106 urnas funerarias de Oiasso. El museo de Irun permite seguir aquel pasado romano y las termas incorporadas a la visita en 2025.

Las puertas del retablo de San Antón muestran escenas por ambas caras. San Pedro de Zumaia conserva también pequeñas pinturas entre las tallas de Anchieta.

Un rayo hizo estallar el polvorín de Urgull en 1688. El Cristo de la Mota y el Cementerio de los Ingleses acompañan la historia de las defensas donostiarras.

La tradición de una aparición convive en Arantzazu con una historia de censura: los apóstoles de Oteiza esperaron años para ocupar la fachada de la basílica.

Los jentiles quisieron derribar La Antigua lanzando piedras desde Aizkorri. Dentro de la ermita de Zumarraga, varias mujeres talladas miran desde la madera.

Bajo la ermita y las defensas de San Adrián aparecieron herramientas neandertales. La cueva conserva el paso medieval que unía Gipuzkoa con la meseta.

Veintinueve colgantes, ocre y pinturas llevaron a los investigadores a proponer un uso ritual de Praileaitz. La cueva de Deba estuvo amenazada por una cantera.

Una nube anunció a los jentiles el fin de su mundo. La leyenda los llevó bajo Jentilarri, un dolmen de Aralar con restos de al menos veintisiete personas.

Un bisonte rojo de cuatro metros ocupa la galería superior de Altxerri. Más abajo, renos, zorros y peces componen un santuario paleolítico cerrado al público.

Una corriente de aire condujo a las pinturas de Ekain en 1969. Sus caballos siguen en la cueva protegida; Ekainberri reproduce el santuario para la visita.